Domingo, 21 de diciembre de 2008

¿Es hermosa, verdad?
Su nombre significa "La que brilla, la resplandeciente y coqueta" y, en verdad, que es hermosa y coqueta.
AMARILIS, Francisco de Quevedo
Estaba Amarilis,
pastora soberbia,
guardando ganados
al pie de una sierra.
Sentada a la sombra
de una parda peña,
haciendo guirnaldas
para su cabeza.
Cortaba las flores
que hallaba más cerca,
íbanse a su manos
las que lejos eran.
Las que se ceñía
siempre estaban frescas,
y las que dejaba
de envidia se secan.
El sol, que la mira
tan hermosa, piensa
que tiene dos caras,
o que el sol es ella.
Su ganado ufano
anda por las cuestas
con tan bello dueño,
sin temor a las fieras.
Por: A.M.A. | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Domingo, 21 de diciembre de 2008
Empiezo mi experiencia con los Blogs hablando de lo que me entretiene y me satisface: Las plantas y las flores.
En esta bitácora iré presentando algunas de las flores que tengo en mi jardín y, de vez en cuando, algunos de los inquilinos que lo pueblan, "los bichos". Todo adobado con un buen caldo de comentarios, anotaciones, referencia, etc.
Empiezo con la ROSA, la reina.
Y para que disfrutéis conmigo observando a la Rosa, os adjunto un retazo de una obrita de Oscar Wilde que canta al amor y a la rosa

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-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.
-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.
Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.
-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.
-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el joven estudiante-, y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos, reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará ningún caso. No se fijará en mí para nada y se destrozará mi corazón.
-Los músicos estarán en su estrado -decía el joven estudiante-. Tocarán sus instrumentos de cuerda y mi adorada bailará a los sones del arpa y del violín. Bailará tan vaporosamente que su pie no tocará el suelo, y los cortesanos con sus alegres atavíos la rodearán solícitos; pero conmigo no bailará, porque no tengo rosas rojas que darle.
Y dejándose caer en el césped, se cubría la cara con las manos y lloraba.
-¿Por qué llora? -preguntó la lagartija verde, correteando cerca de él, con la cola levantada.
-Si, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de sol.
-Eso digo yo, ¿por qué? -murmuró una margarita a su vecina, con una vocecilla tenue.
-Llora por una rosa roja.
-¿Por una rosa roja? ¡Qué tontería!
Por: A.M.A. | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
No es un blog de jardinería al uso, es un proyecto personal en que relaciono las plantas de mi jardín con varios conceptos, arte, música, historia, poesía, etc.
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